sábado, 30 de marzo de 2019

Arcadio


Arcadio


Hijo de Pilar Ternera y José Arcadio. Es llevado a la casa de Úrsula para ser criado allí. Es contemporáneo de Rebeca y Amaranta, siendo él el menor. Empieza a aprender desde pequeño platería con Aureliano Buendía y también le enseña a leer y escribir. A los años, atiende la escuela que don Apolinar mandó a construir en Macondo. Cuando la guerra empieza y Aureliano Buendía se va, lo deja al mando de Macondo. Uniforma a los estudiantes y les da armas. Implantó el servicio militar obligatorio después de los 18 años e impuso a los mayores de edad que usaran un brazal rojo. Recluyó dentro de la iglesia al padre Nicanor y le prohibió dar misa bajo amenaza de ser fusilado. Aureliano se volvió déspota y el peor gobernante que había tenido el pueblo. Úrsula había perdido a Arcadio antes de que portara el uniforme, pues se había criado solitario y asustado durante la peste del insomnio, en medio de los delirios de JoséArcadio Buendía, del hermetismo de Aureliano Buendía y entre la rivalidad mortal de Amarantay Rebeca. Solo se comunicó bien con Visitación y Cataure. Melquiades fue el único que se preocupó por él y Arcadio lloró su muerte en silencio en el estudio inútil de sus papeles.
Arcadio nunca conoció la procedencia suya, por lo que una vez trata de acostarse con Pilar Ternera, pero ella le engaña una noche con Santa Sofía de la piedad con la que se engancha y tiene una hija, contándole esto solo a Rebeca y José Arcadio, con los que empezaba a tener mucha cercanía. Cuando Úrsula se da cuenta que registró tierras a José Arcadio, lo insulta y es cuando se da cuenta que tiene una hija de seis meses y que Sofía está encinta de nuevo.
Por la época en que Úrsula le escribe al Coronel, llega una anciana que resulta ser un mensajero (el coronel Stevenson) y le dice a Arcadio que los liberales están siendo desintegrados y que entregue la plaza con condiciones de respetar las vidas, pero este no le cree ni con pruebas y decide defender a muerte el lugar. Cuando se están tomado Macondo, Úrsula trata de defenderlo pero logran cogerlo.  Es fusilado en el cementerio y antes de morir piensa en Santa Sofía de la Piedad y en su hija a punto de nacer. Cuando fue pronunciada sentencia  no sintió miedo sino nostalgia pues no quería la muerte sino la vida. Quiso que le pusieran a la hija Úrsula o sino José Arcadio por su abuelo y no por el “tío”. Antes de morir gira la cabeza y ve a Rebeca con un vestido rosa y se despiden con la mano levantada.

Aureliano José


Aureliano José


Hijo de Pilar Ternera y Aureliano Buendía. Remedios lo quiso como a un hijo y tras su muerte Amaranta se hace cargo de él. Cuando el coronel Aureliano Buendía regresa triunfante de la guerra, él con el traje de oficial revolucionario le rinde honores militares. Gerineldo, siendo ya jefe civil y militar, lo inicia a él en lo militar y el manejo de armas cuando Aureliano Buendía se va a buscar grupos revolucionarios. Cuando era pequeño se bañaba con Amaranta, pero ya grande ver sus senos lo estremecen. Una noche en que Amaranta rechaza a Gerineldo, ella lo toca en la cama, y desde allí quedaron mancornados por una complicidad inviolable. Úrsula, sin sospecha alguna, los ve casi besándose y Amaranta decide cortar todo. Empieza a fantasear con ella al ver a otras mujeres. Por el rechazo decide irse con el coronel cuando este está en desacuerdo con armisticio y viene para llevarse a Gerineldo. Desertó de tropas federalistas de Nicaragua cuando se dio cuenta que hay matrimonios con tías y vuelve determinado a casarse con Amaranta. Le pregunta una vez que cuando se quitará venda de mano y empieza a visitarla de noche para dormir con ella, pero es rechazado siempre. Había huido a la guerra por ella pero todo en la guerra se le parecía a ella. Poco a poco, por el rechazo, su pasión se fue extinguiendo sin cicatrices. Sobrellevaba soledad con mujeres ocasionales y empezó a dormir donde Pilar Ternera, más que como familia, como cómplices en sus soledades. Una noche Pilar le dice que se quede porque Carmelita Montiel quiere estar con él en el cuarto. Le dice que le espere a la media noche y se va para el teatro donde el capitán Aquiles Ricardo estaba cateando a las personas con dos hombres. Aureliano José no se deja y se va corriendo. Los soldados no disparan a pesar de la orden del capitán por ser un Buendía, pero este toma el arma de una de ellos y dispara, traspasándolo de la espalda al pecho. Al capitán le pegan dos tiros de la nada sin saber quién fue. A media noche, cuando terminó de desangrarse Aureliano José, más de cuatrocientas personas habían disparado al cuerpo de capitán.

Remedios


Remedios


Hija menor de Don Apolinar y Amparo Moscote. Cuando su padre es echado de Macondo por tratar de imponer reglas como corregidor, este vuelve con su familia. José Arcadio Buendía y Aureliano Buendía van de nuevo a hablar con él y este último queda enamorado de ella. Al inicio es pedida para matrimonio para Aureliano pero solo tiene nueve años. Él le empieza a enseñar a leer y escribir y ella al inicio no le quiere pero empieza a “encariñarse”. Cuando le llega el periodo puede por fin casarse con AurelianoBuendía.
Una semana antes de la boda de Rebeca y Pietro Crespi, Remedios despierta una noche empapada de un caldo caliente de sus entrañas y muere tres días después, embarazada de gemelos (Amaranta se siente culpable pues pedía a Dios que ocurriera algo malo para no tener que envenenar a Rebeca y evitar su boda). Era una lástima su muerte pues llenaba de vitalidad la casa y era la que estaba pendiente de José Arcadio Buendía cuando este estaba atado en el castaño del patio; además, quería a Aureliano José como un hijo y dio justificación que le hacía falta a Aureliano Buendía para vivir.

Santa Sofía de la Piedad


Santa Sofía de la Piedad


Pareja de Arcadio. Se acuesta con él una noche que Pilar Ternera le paga para engañarlo y evitar acostarse con él. Cuando Arcadio es nombrado jefe civil y militar de Macondo tienen una hija, Remedios,  y al inicio solo se entera José Arcadio y Rebeca. Es llevada a casa con su hija por Ursula cuando se entera de ellas. Tiempo después tienen a los gemelos José Arcadio Segundo y Aureliano Segundo. Cuando llegan los forasteros con la llegada del tren, Úrsula manda a hacer de toda clase de comida. Cuida a su hijo José Arcadio Segundo cuando este se encierra en el cuarto de Melquiades después de la masacre de las bananeras.
Para Santa Sofía, después de los años, la reducción de la gente en la casa (Solo quedaba Aureliano y Fernanda) fue un descanso a más de medio siglo de trabajo. Nunca se le escuchó queja alguna y sembró en la familia los gérmenes angélicos de Remedios, la bella, y la misteriosa solemnidad de José Arcadio Segundo. Consagró una vida de soledad y silencio a la crianza de unos niños que apenas si recordaban que eran nietos e hijos. Se ocupó inclusive de Aureliano como si ella misma lo hubiera parido sin saber que era la bisabuela. Petra Cotes fue la única que se acordó de ella en cuanto a ropa o cosas por el estilo. Fernanda la vio, más que una suegra, como una sirvienta.
Después de la muerte de Úrsula su capacidad de trabajo se redujo, más que todo porque la casa ya se estaba poniéndose senil.  Empezó a luchar contra la maleza y las hormigas rojas en vano. No pudo tampoco con el cuarto de Melquiades, así que una vez empaca sus cosas, se pone un traje dominical y decide irse. “me rindo. Esto es mucha casa para mis pobres huesos”, dice. Aureliano le da catorce pescados de oro pues ella no tenía mucho dinero. Dice que se iría donde una prima hermana a Riohacha pero era extraño porque nunca se supo que ella tuviera familiar alguno. Se va arrastrando los pies y arqueada por los años. Después de esto no se vuelve a saber de ella.

Remedios, la bella


Remedios, la bella


Hija de Santa Sofía de la piedad y Arcadio. Cuando la guerra acaba, se restituye la escuela y Macondo se vuelve un municipio, ella es conocida como Remedios, la bella. Dicen que es una persona extraña. Por la época en que Aureliano Segundo está volviéndose adinerado con Petra Cotes, los hombres mueren por ella y uno de ellos, muy hermoso, venido de muy lejos como un príncipe, le da una rosa amarilla y ella solo le dice gracias, rechazándolo sin querer. Este hombre termina volviéndose harapiento. Otro, un soldado que custodiaba la casa vigilando al coronel termina muriendo junto a su ventana. En este tiempo, por el carnaval, quieren que ella sea la reina pero Úrsula decide tenerla encerrada en casa. Aureliano segundo convence al cura para que hable con ella y le deje salir a su coronación, lo cual se logró. La molestaron tanto para que recortara su largo cabello y se hiciera trenzas que terminó rapándose. Aun así parecía más bella, exasperando los hijos de Coronel Aureliano cuando visitaban la casa y a los forasteros. Úrsula les advierte a estos tener cuidado pues saldrían hijos puercos. Remedios, la bella, soltaba un hálito de perturbación, una ráfaga de tormento. Su olor era muy perceptible a los hombres. Una vez un hombre la ve bañándose pero ella actúa con total normalidad y este después muere al caer de arriba. Los forasteros al sacar el cadáver perciben impregnación de olor de Remedios. Una vez va a la plantación con unas amigas y los hombres al sentir su olor empiezan a atacarla pero son salvadas por los cuatro Aurelianos. Uno de los hombres la alcanzó a agredir y muere después por la patada de un caballo. La suposición de sus poderes de muerte queda confirmados por estas 4 razones (hombres). El coronel Aureliano Buendía dice que es el ser más lucido que nunca ha conocido. Una vez que Fernanda quería doblar las sabanas de bramante, llama a las mujeres para que le ayuden y Amaranta ve que remedios está transparente y que luego se eleva hacia el cielo con las sabanas.

José Arcadio Segundo


José Arcadio Segundo


Hijo de Sofía de la Piedad y Arcadio, gemelo de Aureliano Segundo. En la escuela cambia con su gemelo de ropa y en aquel juego después ya no se sabe quién es quién. Físicamente se vuelve óseo como el coronel mientras que su hermano se vuelve monumental como el abuelo.
Le pide a Gerineldo que lo lleve a ver un fusilamiento y cuando lo llevan ve al muerto como sonriendo y vivo, así deja de asistir no por la muerte sino por aquella costumbre de enterrar vivos a los muertos. Empieza a cuidar peleas de gallos y a trabajar en la iglesia. Dice por esto que le parece haber salido conservador. Petronio, un sacristán enfermo, lo lleva a conocer las burras y se hace ducho también en los gallos. Úrsula le dice que se los lleve, pues estos gallos ya habían traído desgracia suficientes, así que él los lleva donde Pilar. Vende después los gallos cuando el coronel le cuenta la historia de cuando vio el costado quemado del galeón, pues quería triturar las piedras del rio y abrir un camino al mar para la navegación. Pide el dinero a su hermano y cuando nadie recuerda ya las grandes empresas de José Arcadio Buendía, él llega un día con una balsa de troncos junto a varias matronas francesas. Es el único viaje que realizó pero las matronas se quedaron y formaron una calle de bazar y las cuales realizan el carnaval sangriento donde Aureliano Segundo conoce a Fernanda del Carpio. 
Después de un tiempo empieza a frecuentar la casa y a encerrarse con Aureliano Buendía para hablar. Úrsula empezó a pensar que él era el que debió de llamarse al inicio Aureliano segundo. Anduvo errante mucho tiempo, sin residencia fija. Andaba sin ambiciones. Nunca seria ya un miembro de la familia desde que Gerineldo lo llevó no solo a ver el fusilamiento sino para que no olvidara la sonrisa triste y un tanto burlona del fusilado. Este era el único recuerdo de su niñez. El otro recuerdo, el de Melquiades, no podía situarlo en alguna época, pues era un recuerdo que había sido pasado de generaciones pasadas. Aquel fusilamiento regresaba más nítido a medida que envejecía.
Por la época en que vuelve Fernanda de dejar a Meme en convento, él estaba avivando la huelga de trabajadores de la compañía bananera para que no los hicieran trabajar los domingos. Dicha huelga es acogida de manera positiva. Había dejado de ser capataz de la compañía y tomó el partido de los trabajadores. Se le señalo entonces como jefe de una conspiración internacional de orden público. Escapa una vez de un atentado de cuatro tiros al salir de una reunión secreta. Úrsula, por el atentado, recuerda la época en que AurelianoBuendía iba donde el homeópata. Durante un fin de semana él y otros dirigentes sindicales salieron a manifestar por la época en que Aureliano había cumplido un año. El lunes fueron llevados por los militares a la cárcel y soltados tres meses después. La inconformidad esta vez era por la insalubridad en las viviendas, el engaño de los servicios médicos y que pagaban con vales que solo servía para comprar jabones. Los médicos solo les daban píldoras, las cuales eran tan comunes que los niños se las llevaban para señalar los números del juego de la lotería. Los decrépitos abogados vestidos de negro que en otros tiempos asediaron al coronel ahora eran apoderados de la compañía y desvirtuaban los cargos que se les imputaba. Cansados del desvió de estos y de las autoridades de macondo, suben las quejas a tribunales supremos, pero aquí niegan todo ya que la compañía los llamaba solo ocasionalmente para trabajar. La huelga grande estalló entonces. Él estaba en el hotel de Jacob cuando se le anuncio la llegada del ejército y se le dio como un anuncio de muerte que llevaba esperando desde la vez que Gerineldo lo llevó a ver el fusilamiento. El ejército empezó a empacar el banano y a transportarlos en el tren, así que los trabajadores fueron al monte con machete para sabotear, incendiando fincas y destruyendo los rieles. Había una amenaza de guerra civil así que las autoridades reunieron a los trabajadores de los pubelos un viernes diciendo que llegaría el jefe civil y militar de la provincia.  José Arcadio Segundo estaba en la estación con el coronel Gavilán (mexicano). Advierte que el ejército emplazó nidos de ametralladoras alrededor de la estación. Más de tres mil personas estaban allí. Al lado de él estaba una señora con dos niños y el decide cargar uno de ellos en los hombres, el cual, años más tarde, contaría sin que nadie le creyera que el militar mediante el decreto numero 4 declaraba a huelguistas como malhechores y daba facultad al ejercito de asesinarlos. Tenían 5 minutos para irse y nadie se fue. Empezaron a disparan y fueron acorralados por las metralletas. Junto a una mujer de rodillas con las manos en cruz José Arcadio Segundo puso al niño y se derrumbó ensangrentado.
Despierta en un vagón lleno de muertos. Salta y ve al tren pasar con militares encima. Al llegar a Macondo todos niegan la masacre. En casa, Sofía lo esconde de Fernanda en la habitación de Melquiades. Aureliano segundo estaba en casa y le visita pero tampoco le cree, pues había leído un comunicado donde supuestamente la gente evacuó la estación y se fueron pacíficamente a sus hogares, y donde los líderes sindicales firman un acuerdo que el señor Brown acepta, celebrando jolgorios públicos por tres días por la terminación del conflicto, pero cuando parara de llover.
De día los militares jugaban con los niños y de noche sacaban sospechosos de casa y los desaparecían. Negaban el exterminio de líderes sindicales incluso a sus propias familias. Una noche llegan seis soldados a casa y la requisan. Uno de ellos quiere llevarse un pescado de oro y Aureliano Segundo se lo da. Después decide requisar el cuarto de Melquiades y ve lo que Aureliano Buendía veía allí, un cuarto viejo. No vio a José Arcadio Segundo sentado en el catre. Este recuerda entonces cuando el coronel le habla de la experiencia de guerra y le pareció ahora un farsante o idiota pues podía resumir la guerra en una palabra: Miedo. Encontró calma en el cuarto de Melquiades que no había encontrado en la vida anterior. Empezó a revisar pergaminos y decide ser encerrado y que Sofía le pase por el alfeizar la comida. Después de seis meses Aureliano segundo abre el cuarto y lo ve iluminado por un resplandor seráfico. Alza solo un momento la mirada a su hermano y le bastó para sentir repetido el destido de su bisabuelo José Arcadio Buendía. Dice que eran más de tres mil, que eran todos los de la estación, y que fueron arrojados al mar.
Cuando Úrsula arregla la casa y quiere hacerlo salir para que lo ayude, él empieza a gritar porque no quiere salir del lugar que le da paz para seguir viendo el vagón de trenes que parte todos los días de Macondo al mar. José Arcadio Segundo y Aureliano, que empezaba a estar con él, recuerdan la visión atávica de un anciano de espalda a la ventana con sombrero. Ambos se dan cuenta al mismo tiempo que en el cuarto siempre es un lunes de marzo. Comprenden que José Arcadio Buendía no estaba tan loco como decía la familia y que era el único con bastante lucidez para descubrir que el tiempo tenía percances y accidentes y podía astillarse y dejar un cuarto en una fracción eternizada. José Arcadio segundo había logrado clasificar las letras cripticas y Aureliano recuerda que vio algo así en enciclopedia inglesa. Antes de caer de bruces en los pergaminos con los ojos abiertos le dice a Aureliano que recuerden que eran más de tres mil y que los echaron al mar. Su hermano gemelo había muerto al mismo tiempo en la cama. Sofía lo degolló para cumplir la promesa que le hizo de que no dejarían que lo enterraran vivo. Al enterrarlos, los borrachos los entierran en tumbas diferentes.

Aureliano Segundo


Aureliano Segundo


Hijo de Sofía de la Piedad y Arcadio. Hermano gemelo de José Arcadio Segundo. Tuvo un hijo con Fernanda del Carpio, José Arcadio. En la escuela cambiaba con su gemelo de ropa en forma de juego y ya no se sabía quién es quién. Él queda monumental como su abuelo. A los 12 años le pregunta a Úrsula por cuarto clausurado (Melquiades) y ella le da las llaves. Encuentra todo limpio y en orden, como si no cambiara nada en aquel lugar. Empieza a leer unos textos que luego no tiene fin y que están en otro idioma. Encuentra a Melquiades allí y lo reconoce por la una memoria que se heredó por José Arcadio. Durante varios años se veían diariamente, pero se negaba a traducir los escritos porque debían cumplir cien años. Días antes del tratado de Neerlandia, encuentra una chica vendiendo rifas para un acordeón y empieza a acostarse con ella, al igual que ella con José Arcadio segundo confundiéndolo a él por ser gemelos. Su nombre es Petra Cotes y hace que él se gane el acordeón. Empieza practicar aunque Úrsula le dice que no por la música se prohibió por los lutos. Descubre que tiene una enfermedad venérea que Petra le trasmitió a su hermano por venganza. Este no la vuelve a ver cuándo se cura, pero Aureliano Segundo si, para toda la vida.
Los animales parían mucho al estar él con Petra Cotes, lo que lo lleva a ser rico. Después de casado y con hijos incluso le pide a Fernanda estar con ella. Úrsula le decía que esa mujer era la perdición, que estaba embobado, embrujado, pero Aureliano Segundo quiere hasta morir y vivir para ella. Cuando el coronel Aureliano Buendía vuelve a abrir el taller seducido por los encantos pacíficos de la vejez, Aureliano Segundo quiere seguir allí pero el recuerdo de Petra lo hace irse por la época en que ella vende conejos. Llega a tener tanto que una vez empapela la casa con billetes.
En el carnaval se disfraza de tigre y es cuando ve en una comparsa multitudinaria a Fernanda, una mujer hermosa con corona esmeraldas. Alguien empieza una balacera pensando que aquellos intrusos eran escuadrón del ejército regular, dejando varios muertos. Él la rescata ensangrentada y después decide ir en un largo viaje por ella. Cuando se casa con Fernanda deja a Petra, pero ella sabe que volverá, dejándole los zapatos de charol con los que quiere ser enterrado. Usaba camisón blanco para dormir que a él no le gustaba y al mes, por no quitárselo, va a hacerle unas fotos a Petra con el vestido de reina. Al volver con Fernanda que se había enojado, ella se quita el camisón pero el encuentra solo desolación. Ella acepta que esté con Petra porque ve que es cierto lo de animales, con la condición de que la muerte no le sorprenda allí. 
Cuando los 17 aurelianos van a Macondo hacen que estén en la fiesta del carnaval. Quiere que por el ambiente de parranda se queden pero solo se queda Aureliano Triste. Le da dinero a este porque tiene la idea de traer ferrocarril. La casa, después de la traída de este, se llena tanto por la época de los gringos, que hacen habitaciones en el patio y extienden la mesa.
Cuando Úrsula ya está ciega y Amaranta teje su mortaja, Fernanda impone a los forasteros reglas de comida. La gente de bien para ella era la que no tenía nada que ver con la bananera. José Arcadio Segundo siendo capataz de la compañía no puede volver. Aureliano segundo se sintió entonces mejor donde Petra. Se van con la excusa de trasladar la parranda y por la cuestión de los animales. Una mañana que amanece donde Petra, Fernanda envía sus ropas allá. Celebra entonces por tres días su libertad. Decora la casa y se le ve más parrandero. Sacrifica animales en el patio que està lleno de sangre y se vuelve gordo por su apetito. Llegaba gente de otras partes a concursar y él ganaba hasta que llegó La elefanta. Decía que con la tranquilidad de conciencia podía comer la gente hasta cansarse, y fue por cuestión moral que fue a competir. Al día siguiente le sirven pavo pero pensando que ella lo retaba cuando le dice que podían quedar empatados, se atraganta, y sintiendo que va a morir pide que le lleven donde Fernanda, pero no muere. Desde aquí empieza a visitar a Fernanda todos los días. Cuando Fernanda se lleva a Meme al convento rompe relación con ella y no es capaz de creer que se haya ido por cuenta propia.
Durante la lluvia de casi cinco años, al inicio dice que se queda en casa mientras escampa y empieza a organizar varias cosas, adelgazando. Una vez se da cuenta que ha envejecido cuando está en una mecedora. Sedentarismo que surgió era fruto de los tiempos en que leía en el cuarto de melquiadez. Por esos días descubre al pequeño y descubre el secreto de su procedencia. Amaranta Úrsula ya había mudado dientes por este tiempo. Recuerda enciclopedia inglesa que estaba en el cuarto Meme y se lo enseña a los niños.
Después de la muerte de Gerineldo, preocupado por sus animales, se va rápido a casa y encuentra a Petra sacando un caballo muerto. Ella ya le había mandado a decir antes que los animales estaban muriendo y escapando pero él decía que ya harían otros cuando escampara. Al tiempo vuelve a casa con sus baúles y los niños lo reciben felices. Cuando la comida está escaseando Fernanda empieza a dar tanta cantaleta que empieza a romper las masetas y las cosas de la casa. Después de esto sale de la casa con lienzo encerado y vuelve con comida, no faltando desde entonces.
Empieza a buscar el oro del San José del que Úrsula tanto habla. Cuando le dice las mediciones él empieza a tomar tantas medidas que Fernanda teme que se vuelva loco. Empieza a cavar zanjas por todo lado y destruye el jardín después de haberlo hecho con el patio y el traspatio.
Después que paró la lluvia Macondo estaba en ruinas. Las casas de los gringos estaban abandonadas y destruidas, y donde habían plantado plátano estaba tan destruido que se pudo ver por mucho tiempo la espuma del mar a lo lejos. Vuelve donde Petra y ve que estaba rifando una mula, lo único que quedaba.
El negocio de las rifas prospera poco a poco y la gente empieza a reunirse en el patio para ver el resultado volviendo las parrandas. Petra y él empezaban a hacer cuenta para todo y sacaban dinero hasta para Fernanda, pues era como hija que hubieran querido tener. Aureliano Segundo empieza a buscar motivo de miseria en el corazón de Petra y termina amándola. Empiezan a ser felices en su soledad compartida. Ahora le queda poco tiempo para visitar niños. Se hace cargo del entierro de Rebeca y trata de restaurar la casa para venderla pero ya es imposible. Todo anda así desde el diluvio. Cuando vuelven los emisarios de presidente de la republica para entregar la medalla rechazada por coronel nadie sabe dar cuenta de los descendientes de él. Petra le dice que es indigno que él la tome.
Los gitanos descendientes de la ciencia de Melquiades regresan, y es tanto el olvido del pueblo que muchos se sorprenden de nuevo con el imán. Le hace la promesa a Amaranta Úrsula de que la enviará a Bruselas por lo que empieza a hacer dinero. A su vez se enferma de la garganta y se da cuenta de que se está muriendo. No se lo dijo a nadie y trabajo como nunca por la promesa. Al final decide rifar las tierras y consigue suficiente dinero para enviarla. En compañía de Fernanda la llevan a la estación y la despiden, y por primera vez desde que se casaron se toman de las manos.  Antes de recibir la primera carta de Bruselas muere y a su vez José Arcadio Segundo. Una semana antes se había ido con todo donde Fernanda para cumplir su promesa de no morir en otra cama.